La Coma de Sant Jaume / La masía

La masía de la Coma

Mil años de casa fuerte al pie del Serrat del Vent.

Un mas con nombre propio desde el siglo X

Las primeras menciones documentales del mas la Coma datan del siglo X, ligadas a la capilla de Sant Jaume que le hace compañía desde entonces. El nombre lo dice todo: una coma es, en catalán, un valle suave entre lomas — y la casa se asienta exactamente así, resguardada al pie del Serrat del Vent, a un par de kilómetros al sur de Moià.

Diez siglos de vida campesina continua han dejado una casa que es, a la vez, documento y vivienda: cada muro, cada dintel y cada tubería de cerámica cuentan cómo se ha vivido en este rincón del Moianès desde la alta edad media hasta hoy.

Una casa fuerte amurallada

La Coma es una masía amurallada: el recinto de muralla que la rodea le da ese aire de pequeña ciudadela rural que todavía impresiona cuando se llega por el camino de los plátanos. El núcleo central actual toma forma en el siglo XVII, articulado en torno a una torre rectangular de tres pisos y buhardilla.

El rasgo más elegante del conjunto son las galerías porticadas — arcos carpanel y de medio punto, algunos hoy tapiados — que se abren a mediodía como era costumbre en las grandes masías del país. Los paramentos son de piedra y barro, la técnica constructiva humilde y sabia de la Cataluña rural. Alrededor del núcleo se fueron añadiendo, generación tras generación, las dependencias del trabajo: establos, graneros, estercoleros.

La masía de la Coma de Sant Jaume con la muralla y las galerías de arcos

La masía con la muralla y las galerías. Foto: «moianes» · CC BY-SA 2.0

1620 y 1812: la piedra escrita

En la fachada de poniente, dos dinteles fechados hacen de partida de nacimiento de las grandes reformas de la casa: 1620, cuando se consolida el núcleo del siglo XVII, y 1812, en plena guerra de la Independencia, cuando una nueva generación vuelve a poner su fecha. Entre una y otra, la inscripción «Francesch Coma, 1683» de la ermita completa la tríada: tres siglos consecutivos del mismo linaje dejando constancia de su paso.

El ingenio del agua

Quizá el detalle más sorprendente de la Coma es su sistema original de recogida de agua de lluvia: una red de tuberías cerámicas que recoge el agua de las cubiertas y la conduce hacia la cisterna. Se suma un pozo funcional que conserva la estructura original. En un valle sin río, el agua era oro: este ingenio hidráulico de hace siglos es patrimonio tan valioso como los arcos de la galería.

El siglo XX: luz antes que el pueblo

La modernidad llegó pronto: en 1914 la Coma disponía de suministro eléctrico antes que el propio pueblo de Moià. En 1950 la casa se amplía, y en 1970 una restauración añade la galería occidental para proteger la fachada de desprendimientos. La casa sigue habitada — cosa nada menor: las masías vivas son las que sobreviven.

El camino de los 44 plátanos

La entrada de la finca es un monumento en sí misma: 44 plátanos (Platanus hybrida) corpulentos flanquean el camino de tierra, la mayoría de 10 a 12 metros de altura y metro y medio de perímetro de tronco. El conjunto figura en los Mapes de Patrimoni Cultural de la Diputació de Barcelona (ficha 08138-327) y está protegido por la ordenanza municipal de arbolado de Moià (2011).

Protección

Fuentes

La ermita: la primera parroquia de Moià →

Ayuda a conservar este patrimonio

La campaña de restauración de la ermita es el primer paso para asegurar el futuro de todo el conjunto.

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